patanto_webCómo es posible que no lo hubiese visto.
Que me dejara atrapar,
por tus viejos trucos, ya conocidos.
Por tus palabras de artificio
que explotaban hermosas en el aire,
y quedaban suspendidas en el suspiro,
hasta la siguiente función.

Para qué haber empezado
lo que nunca debió empezar.
Porque el tiempo destinado,
nunca serviría de nada,
donde todo es tan irreal como ilusionado,
tan virtual como la ausencia de realidad.

Al final creo que tan sólo me acostumbraste,
como la niña que arrullan con una nana que la calme,
con tus versos embaucadores,
donde todo era poesía sin significado.

A veces me pregunto de dónde apareciste tan de repente.
Pero todas las preguntas carecen de sentido,
cuando todas las respuestas,
se reducen a un no.

Ahora la historia cambia.
Ya me sé el juego.
Ya no quiero ser marioneta.
Ni ser manejada por presencias y ausencias.
Ni a estar a tu disposición sólo cuando quieras.
Ni acostumbrarme a tus preguntas sin respuestas.
No quiero dejar de reconocerme
cuando me miro en el espejo.

Ha sido un sobresfuerzo,
luchar contra ti
y contra mí misma.
Pero me levanté.
Y a pesar del dolor…
Ya no te necesito.
Ya no dependo.
Ya no te extraño.
Ya no te deseo.
Ya no te lamento.
Ya no te quiero.

Comprendí que nunca me quisiste.
Y nunca apostaste por mi.
Empecé a ver con mis propios ojos que tú cegaste.
Y de verdad.
Y ahora que te veo bien…
Tampoco eras pa’tanto.

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