brujula_webDime, mi vida…
Hacia dónde vamos.
Hacia dónde nos dirigimos.
Si nuestros rumbos son distintos.

Si cada día me pregunto
para qué sentir este sinsentido
que siento,
tan hueco,
tan sordo,
tan absurdo.

Dime, mi vida, qué nos hacemos.
Y qué hacemos con esto que construiste,
tan etéreo,
tan vaporoso,
que a veces sospecho
que no tenga nada de verdad.

¿Qué espero?
¿A quién espero?
¿Qué esperas?
¿A quién esperas?
¿Para qué sirve dedicarnos todo este tiempo?

Ya no respondo a tus preguntas,
porque no quiero más lamentos.
Lo haría si al menos sirvieran para
encontrar un destino común.
¿Me comprendes?

Si me es más fácil acariciar un árbol que acariciarte a ti.
Si tengo más opciones de que me despierte el canto de un pájaro que tu voz.
Si es más probable que comparta una cena con un desconocido que contigo.
Si incluso pienso que me has buscado en lo más lejos del mundo para evitar encontrarme.

No vivimos en esas leyendas chinas.
Ni vendrán las aves a crear un puente que crucemos los dos.
La brújula sólo da dos direcciones.
Estoy cansada de dar vueltas hacia ninguna parte.
Y si tú no estás, quiero encontrar mi propio destino.
Pero, por última vez…

Dime, mi vida, hacia dónde vamos.
Porque yo… ya me he perdido.

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