“Algunos medios se convirtieron en las oficinas de prensa de partidos y políticos”

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Rosa María Artal fue de las primeras periodistas en seguirme en Twitter. Quiero decir de las primeras periodistas a las que admiraba, con las que nunca había trabajado y me pillaba todo un poco lejos. Intercambiamos durante semanas varios tuits donde compartíamos la visión de la crisis y de cómo golpeaba a la sociedad.

Ella siempre ha sido como esos buenos faros que dan luz entre las tinieblas y que atacan con valentía frente al oleaje. Rosa María me ha acompañado en mi primer y último encuentro con HuffPost y después, cuando me retiré (y me retiraron) de los medios durante meses, nunca faltó su mensaje cada cierto tiempo. Un toque. Un cómo estás.

He quedado con ella dos años después de aquel primer encuentro. Compruebo que sigue amando esta profesión a pesar de sus sinsabores y que queda mucha Rosa por darle a la tecla. El único problema de esta conversación soy yo. Porque mi tren ya mismo sale y solo contamos con menos de 30 minutos, que debemos estrujar con unas infusiones para diluir las palabras.

Te veo y solo me viene una palabra a la mente: periodismo

Toda mi vida lo he llevado dentro, en la sangre. Lo descubrí con trece años. En casa llegaba el Heraldo de Aragón por suscripción, pero mi padre traía el periódico Pueblo donde escribía muchísima gente que después iba a sonar mucho: Jesús Hermida, José Antonio Plaza. Ahí descubrí que había mujeres dedicadas a esta profesión –Pilar Narvión, Joséfina Carabias- y me dije que era lo que yo quería hacer. Me ha llenado siempre. Me parece una de las grandes profesiones porque permite ser testigo de la historia, de la pequeña y de la grande. Todos necesitamos saber por dónde pisamos, qué influye en la realidad. La pena es que ahora el periodismo no se está comportando así, no está dando las claves que la sociedad necesita. No en su mayoría.

Y esa visión, ¿cansa?

Llevo una temporada pensando que me voy a apartar un poco, con menos ganas de escribir, muy harta. Sobre todo, con una sensación de una cierta inutilidad del periodismo. Pero nunca llego a materializarlo. Todo lo contrario. Por ejemplo, puedo estar a punto hasta de echarme una siesta. Pero si salta una noticia, no hay siesta. No lo puedo dejar, es como una adicción.

Lo que decías. Lo llevas en la sangre. Y sólo hay que ver tu blog.

Me da envidia Maruja… Maruja Torres. El que haya hecho una pausa y se haya marchado incluso fuera de España. No es fácil tomar esas decisiones, por muchas razones. Pero si pudiera hacer eso, alejarme, desaparecer, escribir algún libro… Y sin embargo no puedo evitar seguir contando aquello de lo que me entero y puede interesar, es decir, noticias.

Te rodea esa idea justo en un momento en el que me parece que hace falta más periodismo que nunca.

Sí, pero es tan abrumador el peso de la manipulación que la tarea es muy dura. Vivimos un momento en el que mucha gente tiene auténtica avidez de información. En el que también hay un periodismo en Internet vigoroso y más independiente que la prensa tradicional, pero el peso de ésta, la suma de portadas, editoriales, columnas, programas de televisión, debates con esos formatos que terminan siendo de distracción… es enorme. No se puede competir, no para lo que se llama el gran público. El 70% de los españoles dice informarse por televisión. Esto da muchas claves.

¿Te han dolido muchas cosas en este tiempo?

Es que es una manipulación diaria, en editoriales, en titulares… y tan grotesca.

La manipulación informativa es tan burda que no sé cómo hay tanta gente que no se da cuenta.

Pero cuando reflexiono sobre esa frustración, también veo que sí se han conseguido cosas. Cuando me hicieron dejar la tele, entré en contacto con ATTAC y aprendí mucho. Vi a gente con un tremendo malestar, una sed de saber más, de estar informado, que llamaba la atención porque la España oficial parecía no notarlo. Hicimos un acto decisivo “ContrATTACando”, con Mayor Zaragoza, Vincenç Navarro, Juan Torres, Lourdes Lucía… y vi cómo se estaba gestando lo que después fue el 15M. Todo eso fue lo que desembocó en Reacciona, un libro que terminó siendo muy influyente. El 15M aportó información, fue uno de sus logros más decisivos. Sirvió para que la gente conociera cosas que ignoraban porque la prensa tradicional no lo publicaba. Lo primero que dijeron el día 16 fue… “¿de dónde han salido todos estos? Sorprendidos. Gumersindo LaFuente, que dirigía la web de elpais.com, me pidió un artículo- Él se dio cuenta enseguida de qué sucedía y de que merecía la pena hablar sobre ello.

Si hablamos de la tele y de ti, hablamos de TVE. ¿Qué te ha dolido más en todos estos años? Debes sentir como una especie de cordón umbilical que te ata a ella…

Totalmente. Y personalmente lo que más me duele es lo que han hecho con Informe Semanal. Era un programa histórico, que nació en vida de Franco, que siempre fue más allá de lo posible, con un prestigio enorme, sobrevivió a todos los gobiernos…y se lo han cargado por completo. Es doloroso. Si hubiesen tenido la dignidad de cambiarle el nombre. Por ejemplo, que se llamara Génova 13… lo hubiese agradecido más. Y por ese camino se termina por cerrar las televisiones públicas y es dañino. Si lo pensamos bien, bien hecha, como servicio público y no gubernamental, es la única que no tiene intereses comerciales en su programación, en teoría…

Siempre planea esa idea de que las televisiones públicas hay que retirarlas…

Son esenciales, bien hechas. Y ha habido épocas muy buenas. No sólo la última del PSOE cuando el presidente se nombró por consenso, porque no fue la primera vez. Echando la vista atrás, la televisión de antes era una maravilla comparada con la bazofia de ahora. Yo me di de baja en la Academia de Televisión porque me parece un horror la televisión que se hace. Salvo excepciones que la dignifican, sin duda. Pero son tan pocos que el balance no me compensa.

¿Cuando abandonaste TVE sentiste que habían acabado con tu carrera?

Nos hicieron un ERE estupendo. No tenía la premura que tienen otros de buscar trabajo. Pero fue duro el primer año.

Amo tanto el periodismo que era como si me hubieran amputado algo.

Todavía sigo echando de menos coger una mañana las maletas y marcharme a coger un avión, el coche, a otras sociedades, otros países también. Era muy estimulante. Lo que ocurre es que el ERE lo hicieron, como casi todo lo que se ha hecho en los últimos años, sin pensar en las personas. Es decir, los mayores de 52 años fuera, seas lo que seas. Prescindir no solo de periodistas, entre los cámaras y realizadores que salieron en esa sangría del ERE había profesionales de primera, como Cañete, Andrés Menéndez… O un realizador como Falcet, de Informe Semanal. Fue una locura porque ellos y sus compañeros crearon la imagen, el sello de una televisión de calidad. Pensaron sólo en la edad y en que correspondía irte a la calle.

Y una vez en la calle…

Yo dije… y ahora qué hago. Toda mi vida, siempre que he caído me he levantado dando dos pasos más para compensar. Alguna vez he fallado pero, en general, lo hago. Aproveché para escribir un libro. Me pasó como siempre, que tardé mucho en publicarlo. Me pasé diez años dando vueltas por las editoriales, sin éxito. Tengo un montón de cartas con la frase del manual: no nos encaja en este momento en nuestra línea editorial. Mientras, escribía con seudónimo en el blog de Nacho Escolar. Y en Soitu, como lectora, por matar el gusanillo. Conocía ya, antes de dejar la tele , a Nacho. Él y Javier Valenzuela me dijeron…hazte un blog. Y me lo hice.

Un enganche…

Una inyección de renovación. Miré cómo se hacía, me metí en WordPress y empecé a tirar. Y lo de Twitter fue con @piezas. Era otro de los que más se movían en Escolar.net y me sugirió entrar en Twitter. Me hizo él todo, incluso me metió con todos sus contactos, no sé cómo, así que entré ya en segundo curso. Facebook no me gusta tanto, pero Twitter sí. Twitter es actualidad, inmediatez, y a veces muy brillante, hay gente realmente brillante en Twitter. La creatividad es algo que valoro especialmente, el humor, salir de la rutina.

¿Cuáles han sido los puntos clave de la crisis del periodismo?

El primero que las empresas periodísticas ampliaron el negocio hasta constituirse en grandes emporios. Además del periódico que era su razón de ser, añadieron radios, editoriales, televisiones… Ese exceso las puso en apuros. Los problemas económicos las llevaron a endeudarse y a adquirir compromisos con bancos o subvenciones del Gobierno. Se han hipotecado mucho, en todos los sentidos de la palabra. Se puede reaccionar, pero no lo hacen.

¿Y sus agendas reflejan la realidad?

En un congreso de periodismo digital en Granada, una periodista contó que trabajaba en una tele local y que cada vez que proponía un tema social le respondían…, espera que hay una rueda de prensa del alcalde, del presidente tal…

El tema periodístico, de verdad, lo aparcaba la agenda política y eso no es noticia.

Lo que digan los políticos no es noticia, salvo que sea muy escandaloso o aporte grandes novedades. Y así algunos medios se convirtieron en las oficinas de prensa de partidos y políticos. Se ven cosas que yo nunca había visto. Las ruedas de prensa sin preguntas es casi lo de menos. Tuve la suerte de empezar en esta profesión con otros mimbres. Desde Zaragoza, trabajé para Madrid, para los telediarios y el regional “19 provincias”. Era una época de gran libertad y cuando te pedían una noticia, decían… “cuenta lo que ha pasado, y si hay algún político y estimas oportuno que se incluya en la noticia, lo pones al final…” ¡¡Al final! Eso es lo que yo aprendí de la televisión, del periodismo práctico.

Ahora mismo me acuerdo de Marhuenda… director de un periódico, pero que trabajó para el Partido Popular.

Lo que hace Marhuenda no es periodismo. No tengo ningún sentido corporativista del periodismo y mucha gente que usa ese nombre no hace periodismo. Es una pena porque hay periodistas que se juegan la vida. Ahora, con el recorte de fondos, simplemente como freelance. Se han suprimido muchos corresponsales. Los primeros a los que el ISIS cortó el cuello eran periodistas y no tuvieron respaldo de medios, no formaban parte de una plantilla. Que se confunda a esa gente con Marhuenda o Inda es para llorar. Es otra profesión.

¿Te quedan miedos por afrontar?

No. Siempre hay que apechugar lo que viene y afrontarlo de la mejor que puedas. En la vida y en el periodismo. El periodismo tiene futuro si no lo machacamos, pero hay periodismo.

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