Puedes leer la carta original publicada en andalucesdiario.es o bien aquí, en mi blog….

“Yo no voto”

Sí, me dirijo a ti, que siempre repites que no te interesa la política y añades: “Yo no voto. No sirve de nada”. Es cierto que la democracia no es sólo votar cada cuatro años, que los movimientos sociales han impulsado la participación ciudadana y que las redes sociales se convierten en un volcado de ideas e indignación popular. Puedes estar disconforme con la ley electoral, con los partidos y los políticos, pero desde el clickactivismo de sofá poco ayudarás a cambiar las cosas. Y me dirijo a ti porque desde hace tiempo tengo la sensación de tener que luchar de forma constante con una estrategia de desmovilización hacia el voto.

Cuando insistes en el “no nos representan” dejas de admitir que el voto nos representa a todos, como colectivo. Y, como tal, aunque no nos guste el resultado, debemos asumir que no nos representan las instituciones que nadie ha votado, como el FMI o el BCE, ¿pero la composición del Congreso español no es resultado de nuestros votos y de la ausencia de otros tantos? Quienes están en el parlamento no han llegado por un golpe de Estado. Llegaron por el apoyo de unos simpatizantes con una movilización superior al resto. Unos simpatizantes que saben que, si acuden cinco minutos a votar, tendrán durante cuatro años un líder que represente sus valores e intereses.

Casi el 52% de los menores de 30 años opta por la abstención en las próximas elecciones. Comprendo que se haya propiciado una escasa conciencia social. Recuerdo que en mi colegio nunca se estudiaba el último tema de la asignatura de Sociales, donde aparecía la foto de Franco, del Rey y de Felipe González, junto a los epígrafes que hablaban del parlamento y de diputados. Y, si se llegaba a las páginas, se trataba de una forma superficial. Quizás, por todo ello, muchos han crecido ignorando por lo que se luchó.

Hoy día los movimientos sociales reivindican derechos mutilados, al borde de la extinción o ya desaparecidos, en una merma continua de garantías. Pero apenas se recuerda en voz alta que votar es otro derecho, igual que la educación o que la sanidad. El voto fue otra conquista. Los movimientos sociales fomentan la participación ciudadana, pero el voto también es parte de la construcción colectiva como país. Para que exista democracia, el voto es una condición necesaria, igual que manifestarse o participar en asambleas.

Es comprensible tu descontento con los políticos que no han respondido a las expectativas, pero sin tu voz sólo logras dar legitimidad a quienes no queremos. Si ellos no cumplen con su parte del trato, nosotros debemos ser aún más exigentes y expulsarlos. Te quejas continuamente y, cuando tienes el derecho de hablar y de mostrar disconformidad, dejas que otros elijan. Con tu inacción, contribuyes a despojar la democracia y a que los más débiles sigan perdiendo. Tu silencio no sirve de nada, salvo para entregar la victoria.

No es que no valga el voto. Lo que no vale es ir a votar con cualquier actitud, guiado por los intereses de otros. Hay que leer más allá del titular y ver lo que se esconde tras el marketing político. Incluso Ada Colau decía hace poco en una entrevista: “No hay que caer en el discurso de la antipolítica porque eso es lo que le conviene a los corruptos”.  Con tu pasividad y falta de compromiso sólo mantendrás una democracia líquida.

Cuando digas que la política es un rollo y que votar no sirve de nada, recuerda que de esa actitud depende la subida de la luz, del gas, del IVA o del autónomo, de que puedas tener una asistencia sanitaria decente, de que aumenten las tasas de la universidad,  o de que te recorten la prestación por desempleo. No olvides eso nunca. Todas esas decisiones son ideológicas. Si nuestros dirigentes comprobasen que vamos en serio y que, además de quejarnos en las calles, la participación electoral fuese altísima… les empezaría a entrar el miedo y cambiarían muchas cosas.

Te he escuchado decir en infinidad de ocasiones que la política es basura y que la desconfianza te supera. Hay un montón de personas que nos defraudan en la vida: amigos, pareja, familia… y no por eso nos dejamos abatir, sino que confiamos en que lo próximo será mejor y que siempre hay que dar una nueva oportunidad a cualquier comienzo.

Y creo que, simplemente por compromiso ciudadano, debemos ejercer el voto por todos los que lucharon por él. Se prohibió durante la dictadura franquista y muchas de las voces que lo defendieron quedaron calladas bajo tierra. Cuando voto, pienso en todos ellos porque me ofrecieron esta oportunidad cada cuatro años. Y, como mujer, recuerdo también a Clara Campoamor, porque gracias a ella no vivo en un mundo donde sólo decidan los hombres. El sufragio universal, sin discriminaciones, es uno de los grandes logros sociales que se conquistó en la calle. Así que reflexiona la próxima vez antes de decir que votar no sirve de nada. Ahora verás que no tienes razón. Después de todo lo que hemos visto y padecido en primera persona, no me digas que al PP no le ha servido de nada. En cuanto han llegado al poder, les ha permitido cumplir con sus intereses y despojar los tuyos.

. Hay que ejercerlo y defenderlo, para después no arrepentirnos de que nos lo hayan quitado.

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