Puedes leer la carta original publicada en andalucesdiario.es o bien aquí, en mi blog….

La banca siempre gana

Confianza. Seguridad. Tranquilidad. Hablar. Los anuncios de los bancos son conmovedores. Pero, como toda ficción, queda al margen de la realidad. La prueba está en que BBVA, Bankia, Santander y CaixaBank ignoraron más del 75% de las quejas de sus clientes, aunque aumentasen un 20%. Además, la banca sólo rectifica en uno de cada cinco casos, aunque no lleve la razón. Eso de… “¿hablamos?”, no va con ellos si es para reclamar.

Y, cuando estás en la sucursal, leer las frases de los carteles que te rodean hace que te hierva la sangre. Como buenos vampiros, han succionado las cuentas de muchos clientes a quienes engañaron con preferentes,swaps y cláusulas suelo. Clientes que están en una lucha constante frente a estos gigantes.

El problema es sencillo. Las preferentes y swaps son un dinero robado al cliente. Una estafa. Al igual que la cláusula suelo en la hipoteca constituye un problema que asfixia la economía familiar y que pone en peligro de embargo la vivienda única.

Un caso: varón de 67 años. Jubilado. Hipoteca con cláusula suelo de 6,3 %, techo de 15, y un swap de 15000 euros a devolver. Tiene que refinanciar su hipoteca y, aún así, toda su pensión, completa, va directa al pago de la vivienda y la deuda con el banco. Y le falta dinero para vivir dignamente. No tiene liquidez para afrontar las facturas de agua, luz, gas, comida… Si le retirasen la cláusula suelo contaría mensualmente con 400-600 euros para afrontar gastos cotidianos. La solución en este caso no es que los padres ayuden a los hijos, como tanto se dice. También hay hijos que ayudan a sus padres y cubren esos gastos familiares. Lo que, a su vez, condena a esos hijos porque sus ahorros o ingresos no van destinados a crear su propia vida, ya que además son necesarios para refinanciar la hipoteca. Esto es sólo un reflejo de cómo esos bancos de confianza, amables y que velan por tu bien terminan echando a perder la vida de los demás. Y el tema se puede complicar porque si viene algún gasto imprevisto, te retrasas en el pago. Y cuando menos lo esperas, si no puedes hacer frente a la deuda, te plantan la cartita de desahucio.

Ustedes dirán…pero el Tribunal Supremo dictó sentencia contra las cláusulas suelo. Sí. Cierto. Pero hablamos de la banca. De un hueso muy duro. Y aquí algunos han asumido la sentencia (aunque han recurrido) y otros hacen oídos sordos. Por ejemplo, el Banco Popular afirma que el cliente sabía lo que hacía y que las cláusulas eran transparentes. Aquí tienes que ser político, empresario o infanta para que te crean cuando dices que desconocías lo que firmabas.

Y en esta indefensión, comienza el momento de reclamar. Primero, por vía amistosa, acudes a la sucursal, pero hacen caso omiso. Segundo, recurres al Banco de España. Y, después de más de tres meses, esperas otra cartita en la que te dirán que vuelvas a hablar con tu sucursal y que el Banco de España está desbordado. En definitiva, se lavan las manos como Pilato. Entonces, de nuevo, acudes a la sucursal, y te ignoran o te chantajean con rebajas en el suelo a cambio de contratar nuevos productos y firmar un documento que te ata de pies y manos, donde se aseguran que no volverás a reclamar. Llegados a este punto, si tienes algo de recursos económicos, puedes ir a los tribunales y cruzar los dedos por si tienes suerte. ¿No tienes un euro? Te aguantas. A vivir con la soga al cuello y en un empobrecimiento continuo mientras tu banco engorda su cuenta gracias a clientes desprotegidos como tú.

Ahora bien, dado que se han producido estas sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea,  a los banqueros les empezaron a temblar las piernas.  Y aquí el Banco de España, tan amigo, les pide a todos los bancos un informe de cuánto van a perder si retiran las cláusulas suelo. Y ellos dicen que podrían perder unos 800 millones de euros al año. Aún con estas pérdidas, Braulio Medel, presidente de Unicaja Banco, dice que hay mucha demagogia sobre las cláusulas suelo porque la banca no gana dinero con ellas. Menos mal que no ganan…800 millones de euros.

Y entonces sale a la palestra la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, esas instituciones tan democráticas que tenemos, y dicen que cuidado. La eliminación de esta cláusula es peligrosa. No para ti, obviamente, porque tu vida les da lo mismo; sino para el banco. Porque deben seguir dando beneficios. Que tú te quedes comiendo migajas de pan duro, porque no tienes ni para comida, a ellos ni les va ni les viene.

En ese caso iríamos poco a poco acabando con el negocio, con las indemnizaciones millonarias de los directivos despedidos, con sus sueldos abultados… Si hubiese una merma de sus ingresos no podrían haber salido hace unos días haciéndose la foto de los beneficios del primer semestre. BBVA, más de 2600 millones. CaixaBank, 408 millones. 2255 millones de euros para Santander (casi tanto como en todo 2012). Banco Popular, 170 millones de euros… Y mientras ellos han tenido sangre nueva, recapitalizados con un rescate (del que han desaparecido 36000 millones de euros), siguen chupando de tu mísera cuenta. Díganme quién tiene más capacidad de afrontar unas pérdidas: si ellos, o el parado que aún debe pagar su vivienda.

Piensas sobre esto mientras estás en la sucursal y te preguntas que si las preferentes, los swaps y las cláusulas suelo eran tan beneficiosas para los clientes por qué, casualidades de la vida, ninguno de esos presidentes o directores de banco, ni  sus familiares, ni allegados, ni amigos, firmaron esos productos…Mira que fueron bobos de dejar escapar esa oportunidad. Qué ilusos… Pero esto fue España, el país con más sucursales bancarias.

Cuánta razón tenía el Monopoly. La pena es que ahora no es un juego. Sencillamente, juegan con nosotros.

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