Puedes leer la carta original publicada en andalucesdiario.es o bien aquí, en mi blog….

75 años perdidos

Nuestra condición humana (para la inmensa mayoría) hace removernos ante cualquier tipo de crimen. Aún más cuando los asesinos se niegan a desvelar el paradero, el cuerpo del fallecido no se localiza y no se le puede dar sepultura. Es una reacción lógica. En cambio, cuando en un debate se recuerda a miles de españoles que permanecen en fosas de la Guerra Civil sin identificar, el tema comienza a crear ampollas o se silencia de forma cómplice y sepulcral.  Con cualquier aniversario vinculado a la contienda siempre surge el mismo debate, aunque son discusiones vacías porque los vencedores y sus herederos aún conservan sus aires de grandeza y su odio más visceral.

Lo peor es que cada día la opinión popular se deja arrastrar más por periodistas y tertulianos que se ríen de las víctimas y que, a diferencia de otros países, justifican la existencia de un régimen genocida y consideran como necesaria  e inevitable aquella guerra. 75 años después se siguen alimentando manipulaciones intencionadas. 75 años después del fin del conflicto es evidente que aún no se ha aprendido o no se quieren reconocer evidencias históricas que, en lugar de defender, deben avergonzarles. En cambio, siempre atacan con las mismas respuestas:

1.“Es pasado”. No es pasado. Es presente, porque las consecuencias de aquella guerra aún permanecen. El relator de la ONU, Pablo de Greiff, manifestó que nunca en sus 20 años de profesión había visto un distanciamiento entre Estado y víctimas como el existente hoy en España, anunció que debe anularse la ley de amnistía de 1977 y reinventar el Valle de los Caídos.

2. “La República fue la culpable”.

, no como la dictadura posterior. La guerra la inició la derecha de este país contra un sistema político legítimo, alentada por las clases dirigentes que, frente a la igualdad social proclamada por la República, veían la pérdida de sus privilegios.

3. “Serían fascistas, pero ¿y el comunismo de Stalin y Lenin?”. Las circunstancias y condiciones de nuestro país hacen que el gobierno republicano y el conflicto bélico no sean comparables con otros en escenarios internacionales. Hay que afrontar el debate desde nuestra realidad. No hay que analizar el comunismo, sino el fascismo que alentó el golpe de Estado y que, posteriormente, gobernó el país.

4. “Es que… los rojos también mataron”. En respuesta al golpe de Estado, que atacaba al sistema legítimo que representaba la democracia de este país, es obvio que se produjera una defensa. En las guerras siempre se producen bajas de los dos bandos. Pero debe reconocerse que el franquismo reparó a los asesinados por los republicanos, muchos de sus cuerpos fueron recuperados, enterrados dignamente, se proporcionó subvenciones a esas familias, y los responsables de aquellas muertes fueron ajusticiados. Resulta llamativo que algunos sólo defiendan esas muertes pero que, en cambio, no sólo ignoren las muertes de republicanos en la guerra sino, lo que es aún peor, los muertos posteriores a la guerra.

. El franquismo, a pesar de tener la victoria, siguió  ejecutando y torturando, con depuraciones, represión, incautaciones, expropiaciones y humillaciones. No se reclama venganza, que parece ser su único lenguaje, sino justicia.

Y, aunque les moleste a más de uno, llevamos 75 años perdiendo el tiempo porque a día de hoy, ¿cuáles son los temas que debatimos? La educación, los derechos sociales, el reparto de las tierras, el cuestionamiento de la institución monárquica, la cultura, el papel de la iglesia, las lenguas, el federalismo, el papel de la Iglesia, la laicidad de la enseñanza, la igualdad frente a lo patriarcal, la ruptura frente a la reforma… Todos esos temas los planteaba la República como los grandes desafíos que debía afrontar nuestro país. A los herederos del franquismo retomar estos asuntos les molesta. Pero, vistos los resultados de las elecciones actuales, produce desazón comprobar que las ansias de libertad y de renovación del pueblo quedaron también aniquiladas y sepultadas con los que cayeron en la lucha. Y que los vencedores ni entienden de justicia ni de dignidad. De aquellos polvos… vienen estos lodos.

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