56713eb207392.r_1450444772578.0-58-960-553Suicidios y crisis. Dos palabras que sólo cuando se pronuncian desatan la polémica. Frente a quienes sostienen que no existe relación, otros alertan con datos. Un estudio concluía que la tasa de suicidio creció un 8% desde 2008, con el inicio de la crisis. Otrainvestigación apuntaba un aumento de la ansiedad y depresión. Más allá de las cifras, la realidad pone nombres y apellidos. El paro y las amenazas de desahucio fueron las causas que minaron la moral de Francisco José. La pobreza y la exclusión social provocaron que la ansiedad y la depresión se apoderasen de su vida. La llegada de una carta fue la gota que colmó el vaso. En un callejón sin salida, Francisco puso punto final.

La casa de Francisco José sigue en silencio, cerrada, sin venderse. Su familia es testigo e intenta sobrevivir con el peso del recuerdo. Su ausencia se mastica día tras día, desde que hace casi dos años Francisco se lanzase al vacío. “Lo llaman suicidio pero es homicidio cuando la estafa financiera va a por esa persona, creando miedo, depresión y ansiedad”,explica Nani, desde la impotencia de haber perdido a su hermano. Toda la familia vivía en Villafranca, Córdoba. De aquel día negro apenas recuerda breves momentos, pero sí un dolor profundo, sordo y hueco.

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