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RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.
(Eduardo Galeano)

En los hospitales te tropiezas con muchas miradas que desvelan su verdad interior.
Acuden con enfermedades físicas o psicológicas, pero todos llevan afectado el corazón, aunque no le apliquen un tratamiento inmediato.

Fuera de ese lugar, el corazón late e impulsa a continuar aunque por dentro esté roto, deshecho, lastimado o casi abandonado.
Un corazón que no vive, sino que sobrevive.
En realidad es tan sólo un músculo y nosotros lo dotamos de un valor añadido como almacén de sentimientos.

Esos corazones afectados sólo funcionan de forma automática. Como si por la mañana, cuando nos levantamos, pudiésemos activar su mecánica.
Otros permanecen ejerciendo su función bajo un puro proceso biológico de supervivencia donde no podemos intervenir.

La enfermedad, el desamor, los problemas… lastiman y dañan a este músculo en el que albergamos todo lo que nos duele esperando su rápida reparación.
Pero cada dolor es diferente. También cada daño. No hay opciones para la indulgencia, depende de uno mismo.

Algunos llegan con leves heridas buscando un alivio. Otros llegan completamente abiertos o desmenuzados, buscando su salvación.
Algunos requieren remedios de urgencia y otros reciben un diagnóstico más grave, propio de una transfusión o una cirugía que les permita latir de nuevo, debatiéndose entre el proceso de permanecer o abandonar.
Por encima de todos, existe un único remedio para aquellos en estado terminal, el más lento pero el más seguro: dejar pasar el tiempo como único antídoto ante ese veneno doloroso que circula por la sangre.
El tiempo como salvavidas y como refugio de lamentos. El tiempo como perspectiva para avanzar. Coser las heridas es cuestión de segundos. Que cicatrice y se repare, de minutos y horas que determinan la pausa necesaria para su recuperación. Aunque siempre quedará el zarpazo del recuerdo.

Todos tenemos alguna vez en la vida nuestro corazón en algún estado convaleciente.
Hay espacio para la esperanza. Todos, absolutamente todos, reciben el alta.

Ilustración disponible en print, camiseta, libreta y otros soportes

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