margarita_deseo

Él preguntó por teléfono si tenía pareja nada más iniciar la conversación. Ella enmudeció un rato, sin querer desvelar su realidad.

Recordó aquella escena de pequeña en la que se dedicaba a destrozar todas las margaritas del jardín de su abuelo mientras jugaba con la idea de si aquel chico del colegio la quería… “Qué manera de preguntar”, respondió, “estoy deshojando margaritas”. Él le obligó a repetir la respuesta. Ella obedeció.

En el silencio posterior, a él se le escuchó reír, mientras ella sonreía hacia dentro pensando que, desde entonces, deshojaría las margaritas pensando en él.

A falta de una real, dibujó con premura una en un papel… repitió para sí las conocidas frases y el resultado dispuso una sonrisa de esperanza en su rostro.

Seis meses después, recordaría esa escena… por inocente, por creer en cosas de pequeña… porque la margarita se volvió a equivocar.

Ilustración disponible en print, camiseta, libreta y otros soportes

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